En el Paseo de Silgar, donde la escasez se ha convertido en la forma más alta de exclusividad, esta casa representa una oportunidad extraordinariamente difícil de repetir. Su valor no reside solo en la primera línea, en las vistas al mar o en el acceso directo al paseo marítimo, sino en algo todavía más infrecuente: la posibilidad de adquirir una residencia unifamiliar en un enclave que conserva la memoria del Sanxenxo más distinguido, ligado históricamente al veraneo de mayor tradición, a la vida social frente al mar y a una cultura náutica que sigue dando identidad al lugar. Esa mezcla de elegancia estival, permanencia y rareza es, precisamente, lo que convierte esta dirección en una pieza tan singular.
Con 350 m² construidos sobre una parcela de 1.600 m², la vivienda ofrece una distribución especialmente acertada para proyectar una reforma de gran nivel. Sus cinco dormitorios, tres baños, salón-comedor, cocina, cuarto de estar, terraza y porche permiten imaginar una actualización a medida, capaz de devolver todo su esplendor a una casa con verdadero peso de ubicación. La posibilidad de incorporar piscina y garaje añade aún más valor a una residencia que no solo mira al mar: pertenece a ese universo cada vez más escaso del Silgar más clásico, más elegante y más difícil de encontrar.








