En la zona de Rías Baixas, este pazo histórico con viñedo propio reúne una combinación especialmente difícil de encontrar: arquitectura patrimonial, paisaje de viñas y una dimensión que permite imaginar un proyecto ambicioso sin perder intimidad ni encanto. Su origen en el siglo XVI, la presencia de la torre almenada y la identidad del conjunto lo sitúan dentro de esa Galicia más escasa y aspiracional, donde el patrimonio, el jardín y el vino forman parte de una misma forma de vida. Las referencias públicas sobre el inmueble destacan además su carácter singular dentro del paisaje pacego de la zona y la fuerza visual de sus elementos históricos.
La finca suma 18.916 m² y un total construido de 1.808 m², con un pazo principal de 663 m², una hectárea de viñedo de albariño en producción dentro de la D.O. Rías Baixas y una producción estimada de 10.000 botellas. El conjunto se completa con capilla, hórreo, palomar, piscina, jardines y varias construcciones auxiliares. Requiere reforma integral, pero precisamente ahí reside una parte esencial de su valor: ofrece la escala óptima para crear una extraordinaria residencia privada con viñedo propio o desarrollar un pequeño proyecto de enoturismo boutique, con relato, autenticidad y una dimensión mucho más exclusiva que la de otras propuestas de mayor tamaño y menor personalidad.









