En un entorno rural cuidado y cada vez más valorado del interior de la provincia de Pontevedra, esta singular casa indiana de 1915 conserva intacta la belleza evocadora de una arquitectura nacida del regreso. Es una de esas propiedades que trascienden lo estrictamente inmobiliario para convertirse también en testimonio de una época: la de aquellos gallegos que emigraron, triunfaron en ultramar y regresaron a su tierra levantando casas que hablaban de memoria, prosperidad, arraigo y deseo de permanencia. En esta vivienda, ese legado se expresa en la nobleza del granito, en la elegancia de su galería modernista de hierro fundido, en los vidrios decorados, en la simetría de sus balcones y en una atmósfera serena que todavía conserva el alma de las grandes casas familiares.
La vivienda se distribuye en planta baja, planta principal y bajo cubierta, sumando 459,97 m² construidos sobre una parcela de 952 m². A lo largo de los años ha sido objeto de una cuidada puesta al día, incorporando confort y funcionalidad sin perder autenticidad. Ofrece seis dormitorios, dos baños y un aseo, además de espacios especialmente atractivos como el gran salón de usos múltiples, la galería orientada al oeste, la solaina abierta al jardín y un luminoso estudio bajo cubierta. En el exterior, el patio emparrado de granito, el jardín aterrazado con hórreo y lavadero de piedra, el invernadero y la piscina salina refuerzan el carácter excepcional de una propiedad escasa, con valor arquitectónico, identidad propia y un encanto difícil de reproducir.








